Alezza

0
666

Alezza se define a sí misma como una soñadora, dice que la llaman loca, lo cual le gusta, la locura es parte de su obra, crea a partir del caos, va construyendo las imágenes desde un fondo sin sentido. Afirma que para saber deconstruir hay que saber construir, considera que su obra es ecléctica, porque de repente hace un grabado, una escultura, una pintura, una miniatura o hasta una obra de gran formato utilizando diferentes técnicas.


GL: Cuéntanos ¿Quién es Alezza?, ¿A qué te dedicas?

Alezza: Soy una mujer, una artista plástica que me he dado el gusto de hacer y deshacer a mi antojo, me encanta el caos, me salgo de las fórmulas, me divierto usando todo tipo de materiales, desde los más austeros hasta los más finos y los exploto… Soy una coleccionista de colores, de ideas, emociones y sentimientos y los veo plasmados en cada creación, pongo un pedazo de mi alma en cada una de mis obras. Soy un ser humano que se ha dedicado a promover la creatividad entre cada uno de los que se lo permiten, ya sean niños, desde bebés de seis meses, hasta adultos mayores o mis niños de noventa años como yo les llamo y que precisamente lo que buscan es regresar a sí mismos en una introspección creativa. Ellos me buscan con el pretexto de pintar o hacer un dibujo o una escultura de algo que les gustó, cuando en realidad es esa voz interna que les está diciendo dedícate este tiempo y haz esto para ti. Me he dedicado a promover esa creatividad a través de la plástica para que el ser humano vaya aportando en la vida de cada uno y en su entorno, esas ideas y ese mensaje tan bonito que hay que dar en este plano en el que nos encontramos viviendo, sin importar a que se dediquen. Me considero simplemente un catalizador para hacer que sus ideas fluyan hasta verlas plasmadas en una obra de arte, llámese un dibujo, una pintura o en una escultura. Estoy convencida que una persona capaz de ver, contemplar y aceptar lo que produce con sus propias manos, con sus ideas y con su cariño, se sentirá cada vez más segura de sí misma y al final llevará a cabo aquellas tareas que tal vez dudaba realizar. A eso me dedico…

Foto: Gus Loloya.

GL: ¿Cómo empezaste a dar clases de artes plásticas?

Alezza: Empecé a los trece años a dar clases. Mi mamá daba cursos de alebrijes y de elaboración de piñatas y ahí empezó todo. En una ocasión en la que mi mamá se atoró en una clase porque tenía otro compromiso, me dijo, te encargo el changarro, eran puros niños, y ya sabes, como niños inquietos que son, empezaron a aventar la pintura, el pegamento y el papel y a sentirse libres creando, hasta que un papá regañó a su hijo y le dije, señor siéntese, aquí está su material y lo puse a trabajar, y ahí fue que me di cuenta que no importaba la edad, no importa quién seas, cuando tú estás en un plano creativo te conviertes en otra persona.

Me encantó ver la sonrisa de ese señor, verlo apreciar su cuadro, fue increíble, con decirte que el señor regresó al día siguiente con otro de sus hijos a tomar clases, y a partir de ese momento aprendí a valorar ese don especial que tengo para la enseñanza de las plásticas. A mis alumnos los dejo ser libres y los guio hasta llegar a donde quieran llegar…


GL: ¿Disfrutas dar clases?…

Alezza: Me gusta mucho, porque transmito lo que siento, es una conexión de una emoción que consigo con las personas, se crea una empatía muy grande. Actualmente por la pandemia, estoy dando clases en línea, tengo alumnos que viven en Canadá, en España, en la Ciudad de México, y en otros municipios de Puebla.

GL: ¿Cómo te ha cambiado la pandemia en el ámbito de la enseñanza?

Alezza: Ahora mis alumnos prefieren estar en casa, pero en línea los voy guiando. Para mí ha sido una gran oportunidad, WhatsApp es una súper herramienta en la que me apoyo mucho, mis alumnos a la par de que les voy dando clases en línea, me van mandando fotos de los avances de sus obras y yo les voy guiando por ese medio. Me mandan archivos de audio o una videollamada y pues la verdad es que tanto mis alumnos desde mayores hasta pequeños nos hemos acoplado mucho a las nuevas tecnologías. Aunque claro, no lo he dejado como la única opción, atiendo las diferentes necesidades de cada uno, con algunos he ido a sus casas, claro con las medidas esenciales que implica.

Foto: Chaton King Photography Maquillaje Yed Hernandez para Guss Santos Make Up Academy y Para Instagram: @chaton.photo @yed_hh para @gsmakeupacademy 

GL: Tengo entendido que tanto tus clases como las exposiciones que realizas, las mezclas entre niños, jóvenes y adultos. ¿Cómo te resulta esta experiencia? ¿Es difícil?

Alezza (ríe): Para nada, mira, el resultado es espectacular. ¿Por qué? Porque la mayoría de los adultos tenemos un mundo de paradigmas en nuestra mente, en donde nos dicen no, esto no se hace así, lo estás haciendo mal… nos limitamos mucho. Cuando mis alumnos se quedan en mis manos, les digo que el error es el mejor maestro y que pues de eso se aprende y que todos tenemos un estilo y no hay por qué reprimirlo. Todos tenemos una voz muy peculiar y eso lo tenemos que respetar. No vamos a tratar de fingir una voz ante todos, porque así es como quiero que me escuchen. Porque realmente nosotros dentro escuchamos una voz, pero por fuera los demás escuchan un tono distinto.

Es lo que sucede con la plástica. Entonces, cuando los niños están mezclados con adultos y ven que el adulto se equivoca, se atora en algo o se frustra, que también les da miedo, pero pues tienen que seguirle, los niños se dan cuenta de ello, se dan cuenta de que somos iguales en ese plano creativo. Y pasa también con los adultos, al ver que los niños se avientan sin miedo, que se divierten, que juegan, que se levantan de su lugar y van a ver lo que hace el vecino, que cantan y bailan, los adultos se relajan y también se contagian de esa alegría y se crea un ambiente de armonía y libertad creativa entre todos. Pasa lo mismo con las exposiciones que presento cada fin de cursos, lo que busco es que cada uno muestre entre sus familiares, compañeros y amigos lo que han realizado y así ver culminado su esfuerzo. Se dan cuenta del poder y seguridad que llega a cada uno de ellos, terminan con la pila recargada. Recientemente tuve una que se llamó Resiliencia, ¿Por qué resiliencia?, porque en esta pandemia todos perdimos algo, quizá algunos perdieron la libertad a salir de casa, un ser querido o un trabajo y tuvimos que reconstruirnos para salir adelante y continuar, debemos seguir y mirar hacia lo que viene, hacia nuestro futuro. Regularmente presento estas exposiciones cada seis meses con el objetivo de que mis alumnos demuestren lo que llevan dentro de sí mismos y eso es muy valioso.

Foto: Gus Loyola.

GL: Trabajas permanentemente con la creatividad de las personas, de hecho, tu escuela se llama La Creativería, cuéntanos ¿Qué es La Creativería?

Alezza: La Creativería es un espacio, sin lugar, porque no importa donde esté, no importan las paredes que la sostengan, es el pretexto ideal para que tú crees lo que se te dé la gana, sin que absolutamente nadie te diga algo, donde puedes ser y sentirte libre y crear lo que nazca desde tu corazón. La Creativería es un espacio que te brinda la oportunidad de que te descubras a ti mismo sin que censures tus propias emociones y sentimientos.

GL: ¿Quiénes son los artistas que admiras?

Alezza: Creo que todos, admiro desde al niño que intervino los muros de un restaurant con figuras surgidas desde su imaginación, hasta el gran maestro capaz de pintar excepcionalmente esos frescos tan reconocidos hoy en día como lo son los de la Capilla Sixtina. Admiro a todo aquel que se atreve a crear algo.

Admiro a Pablo Picasso, por su locura, me gusta lo que decía de que cada acto de creación es ante todo un acto de destrucción. Admiro mucho la irreverencia de Salvador Dalí, también me gusta lo que decía, que se hable de Dalí, aunque sea para bien, crea polémica, impacta, confróntalos. Admiro a Francisco Toledo a Diego Rivera a Rufino Tamayo. Y definitivamente admiro ampliamente y les estoy muy agradecida eternamente a mis maestros, José Bayro y Robert Smith, fueron ellos quienes me dieron ese impulso que necesitaba, quienes creyeron en mí y me dieron ese gran empujón, y por supuesto a mis maestros José Lazcarro, Joaquín Conde y Cesar Caballero, entre otros, tuve la fortuna de aprender de grandes artistas y hasta la fecha sus palabras quedaron grabadas en mí y eso es algo fantástico y por ese hecho me considero dichosa, feliz, plena y por su puesto agradecida con la vida…

GL:  Muchas gracias Alezza por permitirnos conocer un poco sobre ti…

Foto: Gus Loyola.
Artículo anterior¿Brujas?
Artículo siguienteIch bin a Berliner
Cuenta con más de veinte años de experiencia en la gestión cultural. Ha colaborado en diversos festivales reconocidos tanto locales, nacionales e internacionales, involucrándose activamente en la programación y logística de los mismos, como el Festival “Festus Novus”, el Festival “Pasión; música sacra” y el Festival Internacional Cervantino por citar algunos. Participó en el proyecto de creación del acervo musical del Estado de Puebla, el cual fue acreedor de un premio nacional otorgado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia. Su paso por los Festivales lo ha llevado a recorrer junto con diversas producciones artísticas la mayoría de teatros y auditorios del país. Para él resulta de gran interés mostrar las trayectorias de destacados personajes en el ámbito cultural que tanto Puebla y México han dado al mundo.